Momentos antes...
Gracias a su nuevo papel dentro de la jerarquía de Solaris como futuro rey en cuestión de una semana, Ren no necesitó mayores permisos para pedir a un coche oficial de transporte de la familia que lo llevase al Palacio de Justicia donde se encontraba retenido su hermano. Debía admitir que aún le sorprendía que le trataran con respeto y obediencia, ya que él estaba seguro de que aunque Syra volviese a Munshad tras la boda, la seguirían tratando como a una tirana. No le quedaba más remedio que admitir que una vez más, Solaris ganaba puntos frente a la furibunda región norteña y gélida.
En cuanto llegó y bajó del vehículo, dos soldados de la Guardia le acompañaron hasta la puerta como custodia. Durante el camino, Ren observaba el Palacio de Justicia: era un edificio enorme pero no tanto como el Palacio Real. Solo constaba de un único edificio no demasiado alto pero sí alargado, ancho y espacioso en su interior. Estaba rodeado por un inmenso cercado de barrotes negros que contrastaban con los colores blanco, plata y los relucientes destellos de los ventanales. Inspiraba cierta sensación de amenaza y no era para menos, pues ningún criminal debía sentirse seguro llegando allí.
Una vez dentro, los soldados de la Guardia lo esperaron fuera por petición expresa de Ren, que luego solicitó a los trabajadores del lugar el ser llevado hasta los calabozos para hacer una visita. Le resultó llamativo que los calabozos fueran subterraneos, ya que aquel funcionario de prisiones que se encargaba de llevarlo hasta las celdas lo guió hasta un ascensor y comenzaron un medianamente largo descenso, o al menos al Bladelyn le pareció bastante largo. Al salir, se dio con la realidad de que parecía estar en un edificio completamente diferente -Bienvenido al infierno, señor- se burló el carcelero guiando al Bladelyn con cierto orgullo por las instalaciones. Ya que lo que Ren quería era hablar con uno de los prisioneros, más concretamente su hermano, el carcelero lo llevó hasta una amplia sala con una amplia mesa desplagada en el centro con un par de taburetes a cada lado. Era realmente espaciosa para ser una sala de audiencia, desde luego. Ren tomó asiento y comenzó a reflexionar sobre todo lo que estaba viendo allí. Solaris contaba con un verdadero sistema de contención para los prisioneros, ya que al estar bajo tierra y a una considerable profundidad, dificultaba muchísimo la posibilidad de huida. De hecho, consideraba que era una grandiosa idea el tener la cárcel al completo bajo tierra y justo debajo de los juzgados, no teniendo que transportar a los criminales por las calles y manteniéndolos lejos del ciudadano medio que solo quiere vivir su vida en paz. En Munshad todo era tan diferente... De por sí, tuvo que hacerse la pregunta ¿Tenía Munshad una prisión para los criminales? Nunca la había visto...
-Criminal de Clase S entrando en sala de audiencia- anunció el carcelero metiendo a Jiram por la puerta con un fuerte empujón. El mayor de los Bladelyn trastabilló hasta casi caer al suelo, pero se mantuvo. Estaba vestido con un mono azul oscuro. Las manos estaban constreñidas por unas presas metálicas de gran tamaño que le impedían mover los brazos casi por completo y además contaba con una mordaza también metálica. No obstante, para poder hablar con Ren, el funcionario se las quitó. El sonido de metal pesado indicó al futuro rey consorte lo mucho que debía pesar ese trasto. -Tened cuidado, señor- pidió el carcelero antes de dejarlo a solas, aunque su tono no parecía indicar que se tratara de su salud, precisamente, sino de sus intenciones.
-¿Has venido a reirte, hijo de puta?- dijo Jiram en cuanto la puerta se cerró a sus espaldas.
-Toma asiento- pidió Ren.
-Ahora el niño se cree rey y que puede darme órdenes. Me quedaré de pie- comentó asqueado Jiram
-Como gustes. Solamente quiero hacerte unas preguntas y te dejaré en paz-
-Claro que sí, tienes una gran vida que vivir al lado de esa zorra y su familia de criminales-
-Jiram...- suspiró Ren -No me lo hagas difícil-
-¿Que no te lo haga difícil?- soltó una carcajada furiosa -No me toques los huevos, Ren. Mírate, mi hermano pequeño, el mediano de los tres, al otro lado de la mesa ¡Tú deberías estar aquí, conmigo, con estos grilletes!- alzó los brazos con pesadez para mostrarlos.
-Yo no he cometido crimen alguno-
-¿Ah, no?- Jiram escupió en el suelo -Eso ya lo veremos-
-Escúchame...-
-No tengo nada que hablar contigo, Ren. Solo es cuestión de tiempo que padre me saque de aquí- sonrió -Y cuando lo haga, te juro que tú vas a ser otro más en mi lista-
-Sabes que padre dio permiso para tu detención...- bufó Ren.
-Seguro que es parte de algún plan. Padre me necesita. Yo debería de haber sido su elegido, no tú. Yo habría lidiado con esa familia de mierda que son los Chrone desde el primer día. Tú, sin embargo, elegiste hacerte su amiguito y hasta pedir en matrimonio a la hija. Eres un blando-
-Toma asiento y hablemos. Quiero saber sobre tu papel en la liga terrorista de Munshad...-
-¿Quieres saber cómo lo habría hecho?- Jiram le ignoró -Nada más llegar hubiese buscado la forma de plantar una bomba en palacio. Lo más cerca posible del rey-
-Jiram, siéntate y contéstame- pidió Ren. Casi era una orden.
-O tal vez me hubiese esperado a la noche para ir de habitación en habitación degollando a todos-
-Jiram...- Ren apretó los puños, perdiendo la paciencia.
-¿Qué? ¿Te molesta? Claro que te molesta, eres un puto vendido. Ahora te molesta que diga que los mataría ¿O me vas a venir con el cuento de que ahora tu hermano te duele por ser un terroriste? ¡Soy un puto justiciero! ¡UN JUSTICIERO!- gritó a todo pulmón -¡HAGO JUSTICIA POR MI TIERRA Y POR LOS DIOSES QUE VOLVERÉ A HACERLO!- Ren le miraba sin pestañear ni decir más palabra -...Y ahora déjame contarte lo que le hubiese hecho a la princesa. No, mejor lo que le haré. Porque cuando salga de aquí y le ponga una mano encima- se humedeció los labios con la lengua -Cuando le ponga la mano encima me voy a divertir... mucho. El simple detalle de que sea tu mujer me excita aún más. Compararemos notas sobre cómo es darle por el culo ¿Qué te parece?- la respuesta de Ren fue un puñetazo. Veloz, preciso, poderoso. Impactó a Jiram directo en el rostro y el poderío del heredero Bladelyn lo estampó de lleno contra la pared. Tal fue, que la propia pared se hundió tras el peso del impacto del cuerpo de Jiram. El hermano mayor de Ren comenzó a vomitar sangre como si le hubiesen estallado los pulmones. Lo cierto es que no le quedaba ni un solo diente sano en ese preciso momento y la nariz la tenía doblada en un ángulo imposible. Hasta se podría decir que uno de sus ojos estaba ligeramente salido de su cuenca. Ren se acercaba de nuevo a paso lento -Ah... Ya... veo...- trató de hablar, pero no podía articular muchas palabras -Aci que ez hací... ahora erez de loz zuyo...- la sangre le gorgoteaba al hablar. A sus pies una pequeña piscina carmesí con puntos blancos esparcidos hechos añicos.
-He controlado para no matarte, pero me ha costado- dijo Ren cogiéndolo del cuello -¿Vas a responder a mis preguntas ahora o tengo que darte otro?-
-Cómo te jode que ahora inzulte a la princeza...- Jiram se echó a reír como un loco. Le daban igual las amenazas de su hermano -Erez un mierda, Ren-
-¿Padre realmente no sabía nada de tus acciones terroristas? Responde. Si me ayudas puede que consiga hacer algo por ti, aunque sea pagarte una reparación de esa cloaca que tienes por boca- gruñó
-Ah... Padre...- Jiram volvió a carcajearse -¿Tú que creez? ¿Cual ez tu opinión...?- sonrió de forma malvada. Ren no estaba satisfecho con la respuesta, de modo que preparó el puño para ir directo al estómago esta vez. Sin embargo, la puerta de entrada de visitas se abrió con un poderoso estruendo, dejando a Dusk e Iran entrar custodiado por soldados de la Guardia que apuntaban sus armas a Ren.
-Bladelyn- señaló furioso Dusk -Quedas detenido en este preciso instante-
-¿Por qué?- Ren soltó a su hermano.
-Guarda silencio y ven con nosotros a palacio. Ya- ordenó. Con un gesto, indicó a un soldado que a que esposara a Ren. El muchacho se dejó hacer, ya que era evidente que era una tontería resistirse. Además, esas esposas no servían de nada. Las podía romper si quería, pero se dejó capturar como gesto de buena voluntad.
De vuelta en palacio, nada mas entrar por la puerta, Syra y las mujeres de sus hermanos aparecieron bajando las escaleras, seguidas por Raven. Aurum estaba ya allí, apoyado en su bastón, contemplando la escena con cierto escepticismo -¿Y bien? ¿Me explica alguien todo este espectáculo?-
-Que te lo diga él- Dusk empujó a Ren hacia el frente -Ha sido detenido en el Palacio de Justicia- dijo repugnado. Se dejó llevar y tomó su espada, con la funda puesta, para azotar a Ren en la articulación de la rodilla derecha. El Bladelyn sufrió el latigazo del golpe e hincó la pierna en el suelo, ante el rey. Los cabellos le bañaron el rostro.
-¡Dusk!- apremió Aurum -¿¡Cómo se te ocurre!?- Aurum avanzó hacia Ren.
-¿¡Que cómo se me ocurre!? ¿¡Qué hace este desgraciado yendo a visitar a su hermano al Palacio de Justicia!? ¡Es un maldito criminal! ¡El peor que ha existido en la historia de Solaris hasta el día de hoy!-
-Cálmate, Dusk- pidió Keira, su mujer, andando hacia él.
-¡No te acerques!- le exigió -¡Quédate lejos de ese cabrón!-
-No vuelvas a insultarle- ordenó el rey -¡Por los cielos, quitadle estas esposas!- los soldados de Dusk obedecieron a su Majestad de inmediato y éste, con su pesado y cansado cuerpo, ayudó a Ren a ponerse en pie.
-No entiendo cómo te pones de su parte. Has perdido por completo el juicio, padre-
-¿Qué opinas tú, Iran?- Aurum apeló al mediano, que era más estoico que Dusk -Eres mis ojos y mis oídos ¿Qué has visto allí?- los hermanos se miraron y Iran acabó por suspirar.
-Estaban solos en la sala de audiencia. Le estaba pegando una paliza. Ren a Jiram, claro- Dusk bufó al oír aquello.
-Supongo que se matan entre ellos, más fácil...- murmuró Raven, ganándose una mirada reprobativa de Syra.
-¿Te parece eso un acto sospechoso, Dusk?- quiso saber Aurum.
-¿Cómo no? Ajusticiar de tu propia mano al que ha destrozado los planes de Munshad al dejar que la princesa entrara y descubriera el pastel que tenían preparado los Bladelyn. Lo veo claro. Ajustar cuentas y castigarle por su descuido y por arruinarlo todo- se cruzó de brazos -Bueno, todo no. Aún está el asunto de que el desgraciado se va a casar con Syra- Ren mantenía el silencio.
-Creo que es un asunto que podemos observar desde distintos frentes. Ahora oigamos al acusado. Ren... ¿Qué hacías allí, exactamente?-
-Visitaba a mi hermano. Quería aclarar asuntos con él- dijo sin más.
-¿Lo véis?- sonrió Dusk, complacido.
-No como Dusk cree- suspiró y acarició las muñecas. Le habían puesto las esposas muy apretadas y quitárselas le provocaba ardores en la piel -Solo quería saber por qué lo hizo. Por qué atentar contra los Chrone si se supone que queríamos un acuerdo para evitar la guerra-
-Ooh...- se oyó la voz de Cecile.
-No seas ingenua- gruñó Dusk a su cuñada.
-Eh- Iran le dio un codazo a su hermano -Controla tu tono con ella- le advirtió.
-¿Ahora quién dice la verdad?- cuestionó Aurum visiblemente cansado, de pronto. De nuevo, más presiones -Es por esta razón que existen los juicios, Dusk. No podemos emitir sentencia de forma directa. Eso es propio de autoritarios y dictadores- aquellas palabras cayeron como puñales en el corazón del mayor de los Chrone, que apretó los puños con furia para contenerse y no contestar a su padre. Keira lo percibio, de modo que se aproximó a él con cuidado para abrazarse a su brazo y tratar de calmarlo acariciándole la espalda -Si obrarais con la mitad de claridad mental con la que lo hace vuestra hermana, ambos sabriais que tan solo hay que pedir la grabación de la conversación de Ren con su hermano para dar veredicto. Y sin embargo aquí estáis, alarmados, trayéndolo esposaso y aún te atreves, Dusk, a azotarle para arrodillarlo y humillarlo- regañó el rey.
-Padre, si me permites, debo insistir en que ha obrado de manera altamente sospechosa ¿Quién en su sano juicio, estando en el punto de mira, se acerca a un prisionero demostrado culpable? Siendo su hermano, la conclusión fácil es que trataría de ayudarle o conspirar junto a él-
-Si puedo hablar- intervino Raven -Y si sirve de algo mi juicio como Maestro de la Guardia, debo señalar que los príncipes tienen un punto de vista muy válido desde la perspectiva táctica. Han hecho bien en intervenir antes de que pudiera haberlo ayudado a escapar-
-Me gusta su voz- le susurró Cecile a Syra, haciéndola bufar exasperada.
-Gracias Raven- asintió Dusk.
-Entiendo todos vuestros puntos de vista. Todos. Y todos es todos- miró a Ren también -Pero como rey debo advertiros a vosotros, mis hijos, de que debéis ser más cautos. Habéis sido impulsivos. Toda persona merece un juicio justo antes de ser castigado ¿Está claro?- Iran asintió -Dusk ¿Está claro?- inquirió el rey.
-Juicio antes del castigo. Claro como el agua, padre- sin nada más que decir, se dio la vuelta y se marchó. Keira se disculpó ante el rey con una ligera reverencia y se marchó tras su esposo para calmarle. Iran hizo lo mismo que Keira, inclinó la cabeza y se fue. Syra miró a Cecile por si iba a acompañarle, pero esta estaba distraida estudiando ampliamente a Raven. La princesa tuvo que empujarle suavemente con el hombro para que no fuera tan descarada.
-Ay, oh, perdón- sonrió tontamente -¿Iran? ¿Dónde vas?- por fin se percató de que su marido se iba, de forma que también fue a seguirle no sin antes detenerse un instante frente a Ren, mirarle fijamente la cara y fruncir el gesto con una mueca de aprobación. No estaba mal, a su juicio.
-¿Le pasa algo?- quiso saber Raven, cruzándose de brazos, extrañado.
-Solo es Cecile siendo Cecile- suspiró Syra.
-Lo sé. Pero esa forma de mirarme a mí y ahora al Bladelyn...-
-¿Que lo sabes?- se extrañó Syra -¿No es la primera vez que coincidís hoy? Apenas viene por aquí últimamente-
-Ah, bueno. Yo...- Raven se rascó la nuca.
-Bueno, aquí hemos terminado- interrumpió Aurum -Calmemonos todos- Ren seguía ahí sin decir nada -Agro Bladelyn llegará más tarde, Ren- advirtió al muchacho -Deberías recibirle-
-Si, señor- respondió simplemente.
-Y ya que vosotros estáis aquí- se dirigió a Syra y Raven -Quiero que sepáis que investigaremos esas imágenes para comprobar que Ren no estaba tratando de liberar a Jiram o de vengarse como acto de justicia criminal- Syra y Raven asintieron -De ser así, la boda se cancelará- advirtió el rey -Y habrá guerra- miró a Ren finalmente. El Bladelyn captó la mirada de los tres. Pero sobre todo la de Raven ardía con ilusión y ganas de batalla.
-Ya os adelanto que fui para preguntarle el por qué y para que me confesara si mi padre sabía algo al respecto...- se encogió de hombros -Si le agredí fue porque os insultó. Porque aseguró que os asesinaría a todos y que violaría a Syra para hacer más daño, de haber podido- confesó -Mirad las grabaciones y veréis que es cierto. Solo he defendido el honor de los Chrone como futuro esposo de Syra- enfatizó aquello para comprobar el rostro roto de rabia de Raven, ya que le rompía por completo la ilusión de anular la boda -Y como miembro de los Bladelyn y heredero de la regencia de Munshad aparte, me he desvinculado de mi hermano a partir de hoy para siempre al cometer dicho acto. Condeno sus acciones y no dudaría en repetir lo que he hecho. Ahora, si me disculpais, prepararé la llegada de mi padre- dicho lo cual, procedió a marcharse. Al final solo quedaron el rey, la princesa y el Maestro. Si era verdad, Dusk y Iran podrían haber metido la pata hasta el fondo... y más le valía compensarlo.
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